Se ha creado la Nueva Región de Ñuble, felicitaciones a los regionalistas del Ñuble, que por 20 años lucharon por este sueño, historia conocida, pero a la vez, se abre el debate sobre la pertinencia de seguir subdividiendo el país.

Las dos caras de la moneda se ven, por un lado, en la felicidad del movimiento regionalista local luego de 20 años de lucha y por otro lado (esperemos que no), se nos viene una avalancha de movimientos separatistas; Palena-chiloe, San Antonio- Melpilla y el sentir válido de Aconcagua.

Para parar las ideas separatistas algunos proponen poner criterios técnicos, he escuchado por ejemplo de una regla constitucional en que para crear una nueva región hay que tener 30 mil km cuadrados y medio millón de habitantes. Con esa regla no da para más regiones en un siglo, porque Palena-Chiloé tienen territorio pero no población, y San Antonio con Melipilla pueden tener población pero no territorio. O sea y recordando el fútbol, a reclamar a la FIFA. No creo en ese camino. Si creo en que debemos separar la función de descentralización con el pricipio de subsidariedad y el de desconcentración, o al menos hacer que anden a la par.

Seamos honestos con nosotros mismos, crear nuevas regiones, hoy en día, es un contrasentido en el modelo económico y sistema de administración actual. Cuando se divide una región, se crea otra más pequeña, con menos poder y más asimetría en relación al poder central.

Hoy el diagnóstico técnico es claro, lo esencial es fortalecer las estructuras que ya están, y luego de eso, sí la división va acompañada de un modelo distinto, empezar a pensar en dividir o crear nuevas regiones. Sabemos que hoy los Gobiernos Regionales son incompetentes, se repiten los errores, tanto en los 13 Gores antiguos, como en los dos nuevos creados en el 2007, entonces, seamos honestos, de qué sirve crear más de lo mismo.

Esta discusión sobre la pertinencia de nuevas regiones se enmarca en un proceso descentralizador aún incompleto y que buscaba entregar mayor autonomía a cada región. No olvidemos que, hoy la nueva Región de Ñuble, como el resto del país, no puede elegir Intendente por la demora de proyectos claves que respaldan el proceso descentralizador comprometido por la actual administración.

Muchos estudios lo dicen, crear una nueva región no necesariamente implica avanzar en descentralización y en mejores opciones dentro de las eventuales nuevas regiones.

La pelea de Ñuble, Valdivia y Arica, atemporal pero idéntica, tiene la misma base: un reclamo histórico por trato inequitativo de sus ex capitales regionales, Concepción, Puerto Montt e Iquique.

Ojalá que se aprenda de la historia reciente, y que la alegría del Ñuble no se transforme en desencanto con el modelo y el sistema.

El sueño del pibe: que el Ñuble sea una región piloto con servicios descentralizados, con autonomía fiscal y administrativa intrarregional. Que no sea una raya más, en los mapas y una nueva columna en los Excel de las administraciones centrales.

En mi experiencia, la descentralización por la vía de crear nuevas y más regiones no es suficiente. Lo que se requiere es que las regiones tengan autonomía política, administrativa, competencial y financiera. O sea, no solo en el papel, sino con herramientas para a hacer la pega.

Han pasado 10 años, desde el último cambio drástico en la regionalización del país, y la relatividad de los cambios se ven en el aumento del presupuesto público, la cercanía de sspp y la mejora de ciertos indicadores.

Hoy los ciudadanos del Ñuble, liderados por su nueva capital; Chillán, luego de 20 años, sueñan con que haga realidad el discurso de autonomía en el uso de los recursos y del destino de sus 21 comunas.

Solo para agregar un pelo a la sopa, me preguntó; que será de la Política de Áreas Metropolitanas, de Subdere, que a recomendación de la OCDE (2009) le recomienda concentrar la administración de un territorio como Bio Bio. Como queda la Región madre que seguramente dejará de ser la segunda región más importante del país.

Suma para la raya, el otro lado de la moneda, puede ser complejo y es incierto, ojalá no sea un avance y no una frustración más, y no repitamos los errores de un Estado más grande a inorgánico, ahora en una nueva región.

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